ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL

En cuidados paliativos pediátricos, el acompañamiento espiritual, cobra además mucha importancia en el entorno del paciente, teniendo en cuenta que es toda la familia del paciente la que en cierta manera “sufre” y acompaña su enfermedad.

 

Cuando un niño, adolescente o joven padece una enfermedad incurable, además de su sintomatología física, sufre las limitaciones severas de no poder vivir una vida como lo hacen otros niños de su misma edad, sienten la impotencia de no poder tener los mismos proyectos que otros jóvenes, y se hacen preguntas, que no siempre pueden verbalizar, sobre su estado, su futuro, sus temores, sus deseos. Se les hace difícil compartirlo con sus padres, pues muchas veces, la peor angustia de los niños enfermos no es su propio sufrimiento, sino que es el sufrimiento que su enfermedad causa a sus padres.

 

Desde la Fundación Porque Viven, nos preocupamos de que el niño, adolescente o joven que padece una enfermedad limitante para su vida, tenga el acompañamiento que necesita, él y también su familia, para poder aliviar su sufrimiento espiritual, dándoles el apoyo de manera que puedan encontrar, sino un sentido a ese sufrimiento, al menos respuestas a sus preguntas, y sobre todo un cauce para seguir viviendo y teniendo proyectos adecuados al momento que están viviendo.

 

En mi caso concreto como acompañante espiritual, en primer lugar, mi labor ha consistido en asegurarme de que cada paciente y familia tuvieran sus necesidades espirituales cubiertas por el equipo que le atendía, teniendo en cuenta que el acompañamiento espiritual corresponde no solamente al referente espiritual, sino a cada persona que integra el equipo. Todo el equipo que le acompaña debe estar informado de las necesidades integrales del paciente. Para ello a veces el integrante del equipo, ya sea médico, enfermero, trabajador social o psicólogo debe esforzarse por entender las necesidades espirituales de los pacientes y sus familias encontrando cauces para apoyar dichas necesidades.